Cuando de pronto el río se revuelve y los peces comienzan a salir a la superficie para hallar respiro, suben también las heces que estaban en el fondo. La decisión del Gobierno y de Julio Grondona de sacarle de las manos el contrato al Grupo Clarín desató un sinnúmero de opiniones, de un lado y del otro, en las que las heces que hasta entonces estaban en el fondo subieron a la superficie y salpicaron a todos.
Resulta curioso que, hasta ahora, Bombau, capo total de TYC -la empresa que transmitía el negocio del fútbol y alimentaba a los buitres del periodismo deportivo- no hubiera abierto la boca denunciando la mafia que se esconde de las puertas de la AFA para adentro. Sin el negocio en las manos, se llenó la boca de insultos y de promesas de venganza yuppie.
El Grupo Clarín, ése que habla de "periodismo independiente" pero es cada vez más tendencioso y especulador, tituló sus portales dando cátedra de cómo manejar la información para su propio beneficio y en perjuicio de sus principales enemigos en su carrera por acumular más poder y dinero. A estas alturas -y desde hace muchos años- no sorprende la postura del Gran Diario Argentino; ya nos hemos acostumbrado a sus pactos con el poder, a su tiranía de la realidad impuesta y a su facilidad para darse vuelta como un panqueque arriba de un samba.
Del otro lado, el Gobierno y la figura de Kirchner, metiendo sus narices donde el negocio llama, tomando decisiones al menos cuestionables, llenándose la boca con la redistribución de la riqueza e inviertiendo $600 millones en un cambio de roles que parece más bien apuntar a joder a su enemigo empresarial que a cumplir con sus deberes de administrar los fondos públicos para bien de los argentinos.
No faltaron quienes, desde la oposición política, cuestionaron el destino de esos fondos habiendo hambre, inseguridad y otras cuestiones de suma importancia antes que el fútbol. Oportunistas o no, algo de verdad parece haber detrás de esas críticas. Sobre todo cuando decisiones como éstas se suman a una serie de contradicciones de igualdad y transparencia que, más que nunca en el gobierno de Cristina Kirchner, parecen haberse vuelto una costumbre que ya no vale la pena disimular demasiado.
Y finalmente, la frutilla del postre: Julio Grondona, mafioso clavado al piso de la AFA, llevando desde las oscuras épocas de la dictadura de finales de los setentas la pelota atada al pie, haciendo del fútbol un circo que destruyó a los clubes más nobles y llenó las arcas de los empresarios fanatizados con un deporte que, seguramente, en sus vidas practicaron. De Grondona voy a destacar la frase en su anillo, la de que "Todo Pasa". Parece una burla a sus enemigos, perpetuándose en el poder viendo caer uno tras otro a quienes cuestionaron el manejo de la institución que rige el deporte más popular de nuestro país.
En este contexto emerge la figura de Noray Nakis, presidente de Armenio, integrante del Departamento de Selecciones, hombre de confianza de Grondona y orfebre de los anillos de Don Julio. Si la figura de Grondona da bronca, la de Nakis lo confirma. Transcribo a continuación una entrevista realizada días atrás con el periódico Crítica Digital, en la que Nakis habla de los anillos de su jefe, del famoso "Todo Pasa" y del más nuevo y misterioso anillo del "Todo Llega":
"¿Usted le hizo los dos anillos?
–Sí, el primero fue en los años ochenta. A Julio lo criticaban de todos lados y siempre decía: “Todo pasa, no se preocupen”. Lo aprendió en Egipto. Y entonces, como yo tengo una joyería (Joyas Noray), le pregunté a su hija Liliana si creía que le gustaría el anillo. Ella me dijo que sí, que a su papá le encantaría, y entonces se lo hice y se lo di. Es 18 kilates y tiene 9 gramos de oro. Cuesta 900 pesos. Pero el nuevo es de plata, eh.
Pero el nuevo, el del “Todo llega”, ¿cómo es que lo hizo usted y no sabía que era para Julio?
–Me lo pidieron y lo hice. Y resulta que después me lo muestra Grondona. Soy un pelotudo...
¿Y no le preguntó a Julio por el nuevo significado? El “Todo pasa” era casi una forma de vida.
–Sí, y mirá que tengo confianza. Puedo hablar de todo, hasta de minas. Pero no me quiso decir. Me respondió: “Espere el momento”, “Vamos a ver qué pasa”... Julio es misterioso y muy cabulero.
La fascinación de Julio por el “Todo pasa” es tan grande que, cuando en 2001 perdió ese anillo en un viaje al exterior, Noray fue al aeropuerto de Ezeiza con una réplica y se la entregó apenas Grondona bajó del avión. Nakis, incluso, fantasea con hacer cuarenta o cincuenta réplicas y repartirlas entre los dirigentes más afines a Don Julio. “Quise hacerlo en mayo, cuando Grondona cumplió treinta años de presidente, pero igual lo voy a hacer en algún momento. Quiero que los cincuenta muchachos más cercanos usemos el mismo anillo, el de ‘Todo pasa’”, aseguró Nakis ayer a este diario.
En una entrevista a Diario Popular, Grondona contó el origen de su frase más famosa: “Un faraón de Egipto tenía un harén, y dos chicas se peleaban para que se decidiera cuál de las dos era más linda. Ramsés mandó a hacer dos anillos iguales y se los regaló, por separado, para que ambas pensaran que habían sido elegidas como la más linda, con la recomendación de que ninguna mostrara ese anillo. Pero alguien le preguntó a Ramses qué pasaría si las chicas se llegaran a cruzar y veían el anillo, a lo que el faraón respondió: ‘Todo pasa’. Y me gustó esa filosofía para enfrentar los problemas reales y los que muchas veces inventan”."
Para disfrutar más y mejor de este conflicto típicamente argentino, recomiendo leer la interesante nota del blog Los Desnudos Y Los Muertos en la que no se falla con ninguno de los adjetivos allí vertidos: acá el link

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