Hay una sensación que aparece a veces, desde el comienzo de los tiempos de cada uno de nosotros, que nos lleva a pensar que hay que cambiar algunas cosas personales, modificar algunas actitudes y amigarse con ciertas cuestiones que nos generan rabietas y alteran nuestra salud. Y siempre, pero siempre, uno piensa en hacerlo y por cosas del tiempo quedan pospuestas, relegadas al momento en que vuelven a aparecer y vuelven a quedar relegadas, como en un círculo vicioso de iniciativa y letargo.
Pero hay un momento -evidentemente llego a ese momento- en que uno nota que ya se hizo tarde para algunas cuestiones. Ése es el peor momento, y ahí es donde quema la peor sensación.
Pero hay un momento -evidentemente llego a ese momento- en que uno nota que ya se hizo tarde para algunas cuestiones. Ése es el peor momento, y ahí es donde quema la peor sensación.

No hay comentarios:
Publicar un comentario