viernes

Putear


Uno de los insultos que más me gustan es el de "andate bien a la concha de tu madre", con sus variaciones ("andate a la concha bien de tu madre", "andate a la concha de tu hermana", "te podés ir a la recalcada concha de tu puta madre", etcétera). También destacan "Sorete", porque es melódico y pesado, "Forro", porque suena hiriente, "Mierda", porque sustantivado hacia alguien desmerece de inmediato, y "Salame", porque es inocente pero no hay con qué darle. El clásico "Pelotudo" es ya un señor insulto, muy usado pero que no deja de tener peso. No me gusta "Puto" ni "Boludo", el primero porque hay muchos putos y ya no suena a insulto y el segundo porque se usa todo el tiempo como quien dice "Che" o "Digamos". De los que se usan poco y me gustan destaco "Infeliz", que es melodramático y te anula. Lo mismo para "Inútil", que en su variante de "Cero a la Izquierda" adopta la forma para enunciarlo en salón. "Inservible" es algo más tosco, pero para el caso sirve. "Feo" es genial, desmerece de inmediato en una sociedad donde la belleza es tan valorizada, con justificación. "Incogible" actúa de igual manera pero se refiere más al acto sexual que nunca será concretado por la fealdad del destinatario, a su pesar. "Andate a lavar las tetas" me da risa. "Andá a hacerte coger por un burro" también me da risa, sobre todo por su cercanía al dadaismo. De los conjugados uno de mis preferidos es "Malparido". También me gusta "Tragasable" pero sólo porque me resulta ingenioso y melodioso. La expresión "Negro de Mierda" roza el racismo, pero como insulto es muy común y no me desagrada. "Conchudo" es bueno pero creo que pasó su cuarto de hora.Agrego al final un fragmento de una nota muy pelotuda aparecida en el ingenuo suplemento Si! de Clarín: "En la Argentina, la escuela es el segundo ámbito más discriminatorio (después del trabajo, lo dice una encuesta del Instituto Nacional contra la Discriminación, el INADI). Una historia reciente de la cultura pop resume los pesares del "bully" (con películas y videojuegos titulados así, Bully), pero más que una anécdota para explicar adolescencias conflictivas, el insulto es una pesadilla cotidiana que empieza cuando empieza el día: a las 7.20, el horario tan absurdo como nocturno en que abren los colegios. Mientras se difunde el dato de que el 10 por ciento de la población argentina hoy viene del Paraguay, Bolivia o Perú, una encuesta del Sí! entre 1.200 alumnos secundarios devela una idea aberrante de "supremacía blanca" para elegir el agravio: "Ser un negro de mierda lo determina las cosas que hace una persona", explica Ignacio (17), alumno del Nacional Buenos Aires: "Usar llantas con resortes y gorra constituyen el identikit del cabeza"."

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