
El sorete llamado Bono. No puedo evitar verlo como un tremendo demagogo hijo de puta, camuflado en cientos de acciones caritativas que para mis ojos se destapan como simple maquillaje. Defiende una justicia universal y la ecología a rajatabla, pero detrás de eso veo el circo y el comerciante que en verdad dista mucho del buen tipo. Es un forro que se inventó un personaje difícil de cuestionar, pero su carrera de mesías está plagada de actos maquiavélicos. Me provoca nauseas verlo saltando las vallas que lo separan de su público, tomando la mano de una pobre fanática y abrazándola con esa carita de pancho y falso de mierda.
¿Es Bono un ser sensible? ¿Estoy equivocado cuando pienso que es un gran simulador? Son decenas las historias que circulan por ahí diciendo que Bono vende una imagen pero vive de otra manera. Evasión de impuestos, arreglos con poderosos empresarios, fotografías públicas con políticos cuestionables y frases desafortunadas son algunas de las tantas noticias que lo van pintando a este salame.
Recientemente, Carbonfootprint.com -sitio online que denuncia el avance de los daños ecológicos provocados por la llamada Huella De Carbón- publicó un informe en el que demostraba el deterioro que la próxima gira mundial de U2 provocaría a la salud de nuestro planeta.

Helen Roberts, consultora de Carbonfootprint, dice que los 44 conciertos de U2 este año equivalen a la huella de carbono que generaría que Bono y los otros tres miembros de U2 viajaran ida y vuelta a Marte. Todo esto sin sumar la concurrencia de público, que transportándose para ir a ver a U2 desde lugares distantes a los puntos donde la banda se presentará, contribuirán a aumentar las emisiones.
Claro que esto suena un poco exagerado, pero evaluemos la cosa más detenidamente: trasladar semejante puesta en escena, juego de luces, fuegos de artificio y cotillón de todo tipo supone una emisión de CO2 tan vasta que requerirá la plantación de 20118 árboles para compensar el daño al medioambiente.
Tal vez sea yo y mi inconformismo crónico, pero en Bono y en U2 todo me resulta mediocre, aburrido y demagogo. Y veo como una obsenidad el altísimo precio de las entradas, el costo de su gira y el lanzamiento de mensajes anti-pobreza -haciendo subir a esas mujeres con pancartas que rezan "Basta de pobres"- en un escenario que grita DINERO a los cuatro vientos.
Este garca va a visitar a los chicos de África, pero lo hace rodeado de cajetillas del Banco Mundial, o recibe el título de Caballero del Imperio Británico, aún sabiendo todo el daño que ese imperio le ha causado a su Irlanda natal. Pienso en el poeta Benjamin Zephaniah rechazando esa misma distinción ya que le recordaba "mil años de brutalidad, de cómo mis madres ancestrales fueron violadas y mis ancestros brutalizados".
Bono y su banda son uno de los grupos musicales más ricos del mundo, con una fortuna estimada en 690 millones de dólares (545 millones de euros), según una lista publicada en 2007 por el Sunday Times. Y mientras este pedazo de forro acude a cenas de alto standing con políticos a pedirles más dinero para sus proyectos y un mayor compromiso con la pobreza mundial, sus asesores se ponen a trabajar para desviar sus sociedades a residencias en paraisos fiscales como las Antillas Holandesas.
En fin, tenía que decirlo. Me pone nervioso este mamarracho.

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